Brasil vuelve hacer el blanco de terribles desastres que ponen en riesgo la flora y fauna al igual que la vida de la humanidad, ya que es el mayor potencial de naturaleza que cuenta el planeta.

Son 7.400 kilómetros de costas y la tercera parte, unos 2.000 kilómetros, están con sus arenas contaminadas por las manchas negras y oleosas.

Un derrame de petróleo en el océano Atlántico está afectando fuertemente a las costas de Brasil.

A pesar de todos los esfuerzos realizados, no ha sido posible determinar el origen del derrame, aunque se sospecha que puede proceder de un barco que aún permanece sin ser localizado.

Aunque este es uno de los peores desastres ambientales en la costa brasileña, la cantidad de petróleo recogida lo colocan a enorme distancia de los peores vertidos de crudo de la historia.

Otros conocidos balnearios, como Porto de Galinhas, Playa de Suape, Cabo de Santo Agostinho, Alagoas, Río Grade del Norte, Ceará y Piauí, también han sido alcanzados por la mancha negra de petróleo, y los lugareños están desesperados porque el turismo, su principal fuente de ingresos, se verá irremediablemente afectado.

El mayor problema por ahora es la incertidumbre. Como se desconoce el origen del crudo, que empezó a aparecer en la costa hace casi dos meses, las autoridades no tienen idea de hasta cuánto durará.

El Gobierno asegura que el ADN del crudo es venezolano pero el asunto de los culpables es mucho más difuso. Una hipótesis es que sea cosa de delincuentes, que quizá estaban haciendo un trasvase ilegal, o quizá es consecuencia de un naufragio.

Centenares de voluntarios han acudido al llamado para intentar reducir el impacto del derrame, que amenaza a todas las especies de la región, especialmente a los peces, corales, algas y organismos invertebrados que habitan los arrecifes.


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