Guerra armamentista: la batalla ahora será espacial.

Por: Enrique Alanís / Editorialista Invitado

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Enrique Alanis
Enrique Alanís
EDITORIALISTA INVITADO

Las principales potencias globales han reestructurado sus fuerzas armadas, incluyendo ahora una división más enfocada en desarrollar capacidades militares en el espacio.

Al menos EUA, China, Rusia, Japón, y Francia ya lo han hecho. Recientemente, en abril, Rusia realizó prueba de su misil para derribar satélites de baja órbita -China tiene también dicha capacidad-, además, EUA identificó 2 misiles rusos con “características de arma espacial” siguiendo a un satélite americano.

Esto provocó una advertencia pública de EUA hacia Rusia; Francia también ha culpado a los rusos de haber utilizado un láser terrestre para “cegar o dañar” su satélite militar.

Las intenciones de expansión territorial o militar de potencias mundiales no cesa durante una crisis -como la del Covid-19-, al contrario, se aprovecha el momento para avanzar, ocupar o arrebatar espacios de poder.

Los satélites pasarán de ser solamente infraestructura tecnológica de apoyo para actividades militares terrestres, a convertirse en armas potenciales para defensa o un posible conflicto.

Se desconocen los últimos avances y capacidades reales de armamento militar de las principales potencias, seguramente EUA y China tienen un arsenal avanzado -incluyendo satélites-, que debe estar entre sus proyectos más confidenciales.

Las potencias militares se apoyan significativamente en sistemas de comunicación satelitales, y sin ello, su capacidad de monitoreo disminuye, su defensa se vuelve vulnerable, y su ataque es menos eficaz; pues inclusive una falla o impedimento electrónico pudiera neutralizar su armamento.

Por ende, ya es prioridad para las potencias mundiales asegurar la protección y redundancia de sus satélites y comunicación.

Entre los tratados armamentistas que existen, seguramente se procurará normar el desarrollo y uso de armas en el espacio, lo cual, aunque no es garantía, ayuda con cierto orden, límites y vigilancia.

Para las potencias militares, es un hecho que el riesgo de ataque a sus satélites y unidades militares terrestres continuará incrementándose; la nueva carrera armamentista del hoy, será la supremacía espacial del mañana