Obesidad: un problema de salud con raíces profundas

Uno de cada tres niños en México padece obesidad, y corre el riesgo de crecer con traumas que afectarán su desempeño en la vida adulta.

201
La Federación Mundial de Obesidad (WOF) propone iniciar una campaña basada en adoptar un lenguaje incluyente y respetuoso hacia las personas con enfermedades crónicas, en lugar de etiquetarlas por su enfermedad o estado.

Uno de los aspectos asociados al sobrepeso y que poco tomamos en cuenta, es el bullyng que sufren en general las personas que lo padecen, pues son constantemente avergonzadas y terminan culpándose de su situación, sin saber que en realidad se trata de una enfermedad que puede ser crónica y requiere tratamiento, afirmó el doctor Héctor Esquivias, jefe del Departamento de Educación Continúa del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.

De acuerdo a los datos publicados en la Encuesta Nacional de Salud (ENSANUT) 2018, en México el porcentaje de adultos de 20 años y más con sobrepeso y obesidad es de 75.2% (39.1% sobrepeso y 36.1% obesidad), porcentaje que en 2012 fue de 71.3 % .

“Esto equivale a 62 millones de personas viviendo con esta enfermedad y cuyo riesgo está asociados a enfermedades que pueden deteriorar gradualmente su salud tales como la diabetes mellitus T2, padecimientos cardiovasculares, y existe un alto potencial de padecer 13 tipos de cáncer, entre otras”, comentó de la Fuente Muñiz.

En el caso de Nuevo León la prevalencia de niños en edad escolar con obesidad es mayor con 36.2%, en comparación con el 33.2% a nivel nacional, agregó el Dr. Ricardo Luna, Presidente de la Sociedad Mexicana de Obesidad (SMO) y recientemente nombrado Presidente de FECCOM.

“Muchas veces es una enfermedad crónica que requiere tratamiento, puede tener raíces profundas que pueden ser de origen genético, psicológico, socioeconómico y ambiental”, explicó.

“Por ejemplo, que los pacientes también experimentan cambios metabólicos de forma progresiva que afectan su calidad de vida, llegando a poner en riesgo las funciones de regulación circadiana, es decir, la capacidad que tiene el cuerpo para gestionar los procesos fisiológicos en tiempo y forma”, abundó.

“Una desregulación en el tiempo puede generar problemas aún más complejos que ocasionen daños irreversibles en los pacientes que viven con obesidad”.

“Entonces no se trata simplemente de una falta de fuerza de voluntad, ni de la posibilidad de comer menos y moverse más. Es hora de romper el ciclo de vergüenza y culpa que viven los pacientes que la padecen y redefinir el enfoque global en el abordaje de esta enfermedad crónica y degenerativa”.

En un esfuerzo sin precedentes, para este 2020 la Federación Mundial de Obesidad (World Obesity Federation) ha logrado unificar la voz de los organismos internacionales, nacionales y locales que participan en el abordaje de la obesidad, en una sola visión, poniendo de manifiesto que el objetivo más importante consiste en unir a la comunidad de salud, a los pacientes y a la comunidad política para impulsar la búsqueda de soluciones integrales en su prevención y atención; así como asumir la responsabilidad de brindar el tratamiento adecuado para atender esta epidemia global.

“Solo juntos podremos hacer frente a los impactos personales, sociales y económicos que provienen de la obesidad”, dijo el Dr. Luna.

En este sentido, agregó hoy mas que nunca se vuelve imperativo reducir el sesgo asociado con la obesidad; y por ello exhortó a todos a cambiar el lenguaje hacia las personas que viven con esta epidemia que representan el 73% de los adultos y el 35% de los niños.

Ricardo Luna, Presidente de la Sociedad Mexicana de Obesidad, señaló “la WOF nos ha recomendado evitar las palabras hirientes y ofensivas. Los pacientes prefieren decir peso, IMC y circunferencia de la cintura más que grasa, gordura y pesadez; esto puede ayudar a reducir los sentimientos negativos de culpa o vergüenza, y apoya a reconocer que la obesidad es un término clínico más que la descripción de la apariencia física”, concluyó